El cielo esta noche

Trucos de campo

El manual del telescopio explica cómo montarlo. Lo que no explica nadie es lo otro: que los oculares ruedan, que las manos se enfrían antes que el resto, que el rocío llega siempre por delante y que la mayoría de las noches malas no se estropean por el cielo, sino por algo que se te olvidó en casa.

Esto es una lista de apaños y costumbres. Ninguno cuesta dinero serio y casi todos se descubren a base de noches perdidas.

Antes de salir de casa

Colima con luz, no a oscuras

Un newtoniano o un dobson descolimado da imágenes blandas, y el dueño acaba culpando al seeing o al propio telescopio. La colimación hay que revisarla a menudo (el transporte la mueve) y hacerlo en el campo, de noche, con una linterna en la boca, es una tortura innecesaria. Hazlo en casa antes de cargar el coche, con luz y sentado. Es la diferencia entre cinco minutos y media hora de mal humor.

Alinea el buscador de día

Apunta a algo terrestre y lejano (una antena de un tejado a un kilómetro, un poste), céntralo en el ocular de menos aumentos y luego ajusta el buscador hasta que coincida. Con una estrella, de noche y a oscuras, la misma operación se convierte en un rompecabezas: para centrarla en el ocular necesitas el buscador, que es justo lo que estás intentando ajustar.

Saca el telescopio media hora antes

Un tubo que viene de casa está más caliente que el aire de fuera, y ese desequilibrio genera corrientes dentro del propio telescopio que emborronan la imagen tanto como una mala noche de seeing. Un refractor pequeño se aclimata en quince minutos, y un newtoniano de 200 mm puede pedir tres cuartos de hora. Sácalo lo primero, y monta lo demás mientras.

El montaje y la comodidad

Velcro adhesivo en el tubo y en el trípode

Es el truco que más veces se repite entre quienes llevan años, y cuesta dos euros. Unas tiras de velcro adhesivo pegadas en el tubo o en una pata del trípode, y la otra mitad en el mando de la montura, en el puntero láser, en la tapa del ocular o en la linterna. Todo queda a mano, en el mismo sitio siempre, y nada acaba en la hierba. La tapa del ocular es el objeto que más se pierde del hobby.

Una bandeja con borde, no una mesa lisa

Los oculares son cilindros pesados sobre una superficie plana: ruedan y se caen. Una bandeja de horno vieja, una caja de plástico baja o una toalla doblada con reborde resuelven en un segundo lo que una mesa de camping lisa no resuelve nunca.

Una silla ajustable cambia más que un ocular caro

Suena a exageración y no lo es. De pie, en equilibrio y con el cuello torcido, el ojo no se está quieto y el detalle fino sencillamente no aparece: los límites de lo que ves los pone tu postura antes que la óptica. Sentado y con el ojo a la altura del ocular sin esfuerzo, aparecen bandas en Júpiter que juraste que no estaban. Sirve un taburete de altura regulable de los de taller.

Una toalla vieja en el suelo, bajo el telescopio

Todo lo que se te caiga (un tornillo, un filtro, la tapa) cae ahí y lo encuentras. Sin ella, un filtro de 25 mm en la hierba a oscuras está perdido hasta que salga el sol, si es que sale donde tú estabas.

La luz, que es media batalla

Roja, y además floja

La adaptación a la oscuridad tarda entre veinte y treinta minutos en completarse y se pierde en un segundo. La luz roja la respeta mucho mejor que la blanca, pero una linterna roja potente también deslumbra: lo que quieres es la luz mínima con la que puedas leer. Si no tienes una, dos capas de celofán rojo con una goma sobre una linterna normal hacen el mismo trabajo por céntimos.

El móvil es el enemigo

Un vistazo a una pantalla en blanco tira por tierra media hora de adaptación. Ponlo en modo rojo (casi todos los móviles lo traen en accesibilidad, como filtro de color) y el brillo al mínimo antes de salir de casa, no cuando ya estés allí buscando el ajuste con la pantalla a tope.

Las farolas, a la espalda

No hace falta un cielo perfecto: hace falta que no te entre luz directa en el ojo. Ponte de forma que los focos queden detrás de ti o tapados por un muro, un seto o el coche. En sitios difíciles, una toalla oscura sobre la cabeza y el ocular, como los fotógrafos antiguos, gana más contraste que cualquier filtro.

El rocío

Parasol antirrocío casero

Es el apaño con mejor relación entre lo que cuesta y lo que evita. Un trozo de esterilla de camping de espuma, enrollado formando un tubo que sobresalga por delante de la óptica, cerrado con velcro. El aislante impide que el frente del telescopio irradie calor al cielo abierto y se enfríe por debajo del punto de rocío, que es exactamente lo que hace que se empañe. Retrasa el problema horas.

Los oculares que no uses, en el bolsillo interior

Un ocular guardado caliente no se empaña al ponerlo. Uno que ha estado toda la noche en la bandeja, sí, y encima se empaña por dentro, donde no puedes hacer nada. El bolsillo de dentro del abrigo es el mejor sitio para ellos.

Si se empaña, no lo seques

Nunca pases un trapo, un pañuelo ni la manga por una superficie óptica: el polvo que hay encima raya el tratamiento antirreflejos. Deja que se evapore solo, o usa aire tibio a distancia y en ángulo. Y no soples nunca sobre el ocular para limpiarlo: lo que echas es vaho, o sea, más rocío.

Al llegar a casa, no tapes el tubo mojado

Guardar un telescopio húmedo y cerrado es la forma más eficaz de criar hongos sobre un espejo, y un espejo con hongos ya no se recupera del todo. Déjalo destapado en una habitación seca hasta el día siguiente, y luego ciérralo.

Delante del ocular

Mira de lado

Se llama visión periférica o visión desviada. El centro de la retina tiene mucha resolución y poca sensibilidad, y el borde, al revés. Mirando un poco hacia un lado del objeto, sin dejar de atenderlo, aparecen manchas que de frente no estaban. Es la técnica que más cambia lo que se ve en cielo profundo y no cuesta nada aprenderla.

Da un golpecito suave al tubo

Con el objeto en el campo, un toque leve hace vibrar la imagen unos segundos. El ojo detecta el movimiento mucho mejor que el contraste, y una galaxia muy tenue que no conseguías ver aparece precisamente porque se mueve. Suena a superstición y es fisiología.

Empieza siempre por el ocular de menos aumentos

Más aumentos significan menos campo, y con menos campo es más fácil que el objeto no esté ahí. Encuadra con el ocular largo, centra, y solo entonces sube. Aumentar sin haber centrado antes es la causa número uno de «no lo encuentro».

La Luna, por el terminador

En luna llena la superficie está iluminada de frente, sin sombras, y es una pared blanca y plana que además deslumbra. En cuarto creciente o menguante, la línea que separa el día de la noche lunar (el terminador) proyecta sombras larguísimas, y ahí los cráteres se ven en relieve. Es el mismo objeto y parece otro.

Los tres errores que comete todo el mundo

Comprar por aumentos

«675 aumentos» en la caja es publicidad, no una especificación. El límite útil de un telescopio lo pone su abertura (unas dos veces su diámetro en milímetros, y eso solo en noches excepcionales), y por encima de ahí lo único que crece es el tamaño de la mancha borrosa. Un telescopio de 70 mm que anuncia 675 aumentos está anunciando 525 aumentos de nada.

Esperar las fotos

Las imágenes que todo el mundo ha visto son composiciones de horas de exposición y color procesado. Por el ocular, el cielo profundo es gris: manchas tenues, sin color, que hay que aprender a mirar. Quien va sabiendo esto disfruta desde la primera noche, y quien va esperando la foto abandona en un mes. No es pesimismo: la gracia está en la escala y en el hecho de que esa luz salió de ahí hace millones de años, no en el colorido.

Observar desde el jardín con la farola del vecino

Diez metros de distancia a una farola encendida arruinan más noche que cien kilómetros de resplandor urbano en el horizonte. Antes de plantearte comprar nada, prueba a moverte veinte metros y ponerte a la sombra de un muro. Es gratis y suele ser la mejora más grande que vas a conseguir.

De dónde sale esto

Está escrito de cero, pero no inventado: la selección se ha contrastado con lo que se repite en foros de aficionados y en webs del sector, sobre todo en astronomo.org y Espacio Profundo en español, en Cloudy Nights en inglés, y en los artículos prácticos de Astrocity, Astroshop y Sky & Telescope. Si observas y crees que falta algo evidente, probablemente tengas razón: esta página está pensada para crecer.

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